Liss Salas: la mente creativa y el corazón detrás de Daila
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La cabeza de Liss Salas nunca deja de crear. Diseñadora de modas de formación y alma inquieta por naturaleza, su mente imagina sin pausa: vestidos, zapatos, bolsos… y por supuesto, joyas. La creatividad la acompaña como una segunda piel, pero es a través de la filigrana donde ha encontrado un lenguaje íntimo y poderoso para expresar su visión del mundo.
Liss no es solo la diseñadora de Daila by Lisalas, también es la creadora de Liz de la Cruz, una marca hermana donde la naturaleza se inmortaliza en joyas. Dos universos distintos, pero profundamente conectados por el amor al detalle, al arte y al alma de las cosas hechas con intención.

Su estilo de diseño es ecléctico, femenino y bohemio. En Daila, ese estilo se traduce en colecciones con alma: cada una nace de una historia o de un concepto que conecta todas las piezas entre sí. Para Liss, diseñar una colección es como construir un pequeño universo visual. Siempre hay una joya madre —una pieza central que lo inspira todo, como una corona o una gargantilla impresionante— y a partir de ella, las demás joyas se van entrelazando como ramas de un mismo árbol.
Un encuentro con la filigrana
El inicio de Daila no fue planeado, fue mágico.
Durante una visita a Mompox —cuando apenas tenían un pequeño emprendimiento de accesorios— Liss buscaba simplemente “conseguir algunas piezas de filigrana”. Pero lo que encontró fue mucho más: la calidez de los momposinos, el brillo de los hilos de plata, y la generosidad de una familia de artesanos que les abrió su taller y le enseñó los primeros pasos de esta técnica ancestral.
“Al final de ese primer día, ya sabía que quería crear una marca completamente dedicada a la filigrana. Quería que el mundo viera lo valiosa que es esta tradición, y ayudar a mantenerla viva a través del diseño.”
Así nació Daila: de un flechazo entre el diseño y la tradición, entre lo contemporáneo y lo ancestral.
Inspirada por la feminidad
La principal musa de Liss es la mujer. No una sola, sino todas. La feminidad —en su espectro amplio— es el hilo invisible que atraviesa cada colección. No como sinónimo de fragilidad, sino como fuerza suave, como amor por todo lo creado, como sensibilidad poderosa que transforma lo cotidiano en sagrado.
La naturaleza, las culturas antiguas, los símbolos... todo es materia prima para traducir esa visión femenina en filigrana.
Un proceso creativo artesanal
Aunque su estilo natural es “crear haciendo”, con la filigrana el proceso toma forma con más intención. Cada colección parte de una inspiración —una emoción, un símbolo, un paisaje— que luego se traduce en moodboards, bocetos a lápiz, pruebas en papel, y finalmente planos lineales que los artesanos convierten en joyas reales. Una danza entre el diseño y la técnica, donde cada parte aporta su magia.
Daila como orgullo, arte y tributo
“A los pocos meses de lanzar Daila fuimos seleccionados para el Bogotá Fashion Week. No lo podía creer. Me enorgullece ver cómo el diseño puede elevar el valor de esta técnica tan hermosa, y me emociona trabajar con los artesanos que le dan vida a cada joya.”
Liss diseña con amor, y se nota. No solo en las formas, sino en la intención que hay detrás. Daila no es una marca de joyas. Es un tributo a la tradición, una celebración de la feminidad, y un puente entre lo que fue y lo que puede ser.